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miércoles, 21 de marzo de 2012

De los recuerdos

Yo sé que creces cada vez que yo desaparezco.
Cada vez que me estrello contra los muros de hielo que has construido sistemáticamente, psicóticamente, desafortunadamente, desde que te decepcioné al no ser lo que tú querías.
Yo sé que creces.

Te llenas de lo que a mí me hace mal.
Te satisface verme caer desde el piso 33.
Ves por la ventana mientras sostienes un trago cómodamente en un sillón, mientras al fondo, proyectan en una vieja televisión, una película de Luis Aguilar.
Yo caigo.
Me ves.
Sonríes.

Eres el toro que me ha atrapado.
Una trampa de osos que me inmoviliza.
Mi arena movediza personal.
Mi desvelo y mi muerte.

He hecho y deshecho contigo lo que he querido y lo que no.
Me has orillado a destruirte y matarte cada noche.
Pero renaces y yo no.

No te voy a perdonar porque no puedo perdonarme a mí mismo.
Por eso prefiero vivir como si tú no existieras.
No hay rastro de ti en ningún lado.
No vas a ganar.
No me vas a ganar.
No vas a crecer.
Te lo ordeno.
Yo mando.
No tú.
Tú estás muerto.
Yo estoy muerto.

Padre nuestro que estás en el cielo.
Santificado sea tu nombre.
Venga a nosotros tu reino.
Hágase señor tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día
Perdona nuestras ofensas.

Mejor no.

jueves, 19 de febrero de 2009

waco

Me curé yo solo de los ojos, le dije a un amigo que me preguntó porque ya no usaba lentes. 

Y era verdad, me curé porque ya me gusta ver borroso y no leer de lejos las señales de transito, digamos que le agrega emoción a mis días.

Cachalote, desde el domingo me hicieron recordar esa palabra que quiza, en alguna ocasión en mis años de infancia, usé para burlarme de algun compañero de la escuela que era gordo para su edad, ahora creo que no lo haría, y no porque haya mejorado como persona, sino porque ahora tenemos un peso similar y un cachalote no puede burlarse de otro asi porque si.

Tengo ganas de una lamina de jicama con limón, demasiado limón, tanto que me haga cerrar los ojos y que haga explotar mis papilas gustativas por unos segundos y que cuando abra de nuevo los ojos, el mundo sea otro, que las cosas sucedan de formas increíbles y que yo pueda por fin dejar de mirar atrás.

Este jueves sabe a sabado y en mis audifonos está tocando un grupo de musica cristiana que no se porque carajo se coló a mi playlist si yo soy un tipo ultra catolico, me persigno antes de un juego de mi equipo y voy a la iglesia cuando hay una boda o un funeral, como todos.

Salta el huracán de sitio en sitio y con él se marchan los buenos y los malos momentos y tengo en la cabeza una imagen que me produce la palabra Waco, fanatismo religioso, pelicula de clase b, mi padre y yo viendo tv en la noche, yo con fiebre y él con un vaso de agua fresca que me da a beber, para que con el agua, como con el huracán, se vaya todo.