viernes, 27 de mayo de 2011

Mayo 2011

El mar golpeando la costa como un corazón que late fuertemente ante la proximidad del sueño, del anhelo.

Ella no lo sabe pero la veo desde acá, cierro los ojos e imagino que estamos en el mismo lugar, en otro tiempo, con otras personas y que cuando nos vemos a los ojos volvemos a tener 19 años y nadie ha llorado por el otro, aún no nos despedimos en la puerta y tiramos la llave por la ventana.

Cada que pienso en ella mi mente es un remolino de yerbabuena que acaba con los problemas actuales, ella llega en una canción de Beck y se va cuando termina, dejando en mis oídos notas y susurros, mensajes indescifrables para los demás pero no para mi, el que sabe escuchar, el que sabe leer.

Este tiempo no te merece, tomaste la mejor decisión de todas. La de volar.

martes, 19 de abril de 2011

jugar?

Se me perdieron las ganas de estar.

Tanto tiempo.

Tantas cosas.

Cenizas que se encienden y se vuelven a armar.

Días de nada.

Momentos irrepetibles. Aroma de agua. Suertes echadas.

Personas que se van.

Caminos que no se cruzarán.

Nada tenemos ya.


lunes, 4 de abril de 2011

en la busqueda

Leía el blog de una amiga y se me quedó grabada una palabra, "busqueda".

Todos buscamos, todos estamos ahí, navegando en la computadora, navegando por las calles, planeando el cielo en el avión y mirando a veeeeeer si se distingue nuestra casa, buscamos y buscamos.

Hoy leo que un amigo lejano, un amigo del pasado, busca un riñón.

Hay de busquedas a busquedas.






jueves, 31 de marzo de 2011

El ansia

Dejarlo todo atrás.

Tengo ese impulso últimamente. Dejarlo todo. Avanzar en cámara lenta como en un comercial hacia la luz.
Despertar mañana y sentir que sigo aún en el piso del departamento de mis amigos en Insurgentes y Campeche. Imagina que estos últimos 3 años no hayan existido.

Este blog no existiría.

Tú no existirías.

Todo habría sido un sueño y yo tendría aún 26 años. Sería el César de 26 años solitario. No hubiera vivido tan cerca esta guerra pero tampoco tan cerca el amor. Los nuevos amigos. Las nuevas personas. Ella.

Volver.

Palabras huecas.
Palabrería barata.

Imposible.

Una ciudad nueva.

Una ciudad vieja.

Vicentico tocando en el taxi rumbo al aeropuerto. Mi madre queriéndome más. Desayuno en Vips. Todo borrado. Todo no existe.

viernes, 25 de marzo de 2011

Blair no lo sabe

Clay:
Estoy en casa y veo por la ventana el descapotable en el que Julian se ha marchado. Aún están en el baño unos lentes Versace y un saco azul de Band of Outsiders perfectamente arrugado como la frente del viejo Julian, este que sigue prostituyendo idiotas por los pasillos de los estudios de MGM.

Blair:
Le dejé un mensaje a Clay en su Iphone. Le dije que no quería volver a verlo desde lo de Rain. No se puede amar a alguien que tiene la pinche mala saña de grabar y subir a un sitio todas las perversiones que le hizo a una chica que se suponía amaba.

Julian:
Clay es un hijo de puta despreciable. Desde que llegó de NY para The Listeners se la ha pasado dandome largas, sólo me quiere para coger y para que le surta cristal. Nota para mi: Decirle a Rip que lo que vende es un asco.

Rain:
Voy a matar a ese cabrón. Le voy a volar la cabeza como se la volaron a Kelly. Me ha arruinado la carrera. Ese cabrón se va a morir.

Clay:
Dejen de seguirme. Dejen de enviarme mensajes. No sé ni quiero saber quien putas eres, déjame en paz. Sólo quiero dormir.

miércoles, 23 de marzo de 2011

¿Cómo dices que te llamas?

¿Cómo dices que te llamas..tú...la chica de camiseta negra, sobrepeso, pelo desarreglado, ojos sobremaquillados que me mira inquisitivamente al otro lado de la mesa y que cuando alguien comenta algo, tuerces la boca y descalificas lo que dice con una mueca llena de rencor?

¿Cómo dices que te llamas tú, la chica que acompaña a esta chica y que le festeja sus payasadas mientras sonríe nerviosa y la incita a ser aún más "irreverente" diciéndole que no lo haga?

¿Cómo dices que te llamas tú, el chico de la ciencia ficción que está aquí buscando ideas para poder dejar de ser conocido como el chico de los comics?

¿Cómo dices que te llamas tú, hombre de mediana edad con evidentes problemas de adicciones que tartamudea cuando quiere expresar sus afilados pensamientos que desgarran los ejercicios literarios de una señora de la tercera edad?

¿Cómo dices que te llamas tú, señora de la tercera edad que quiso hacer una histora fascinante pero no pudo porque nomás no se le iba a dar, que intentó defenderla con argumentos vacíos?

¿Cómo dices que te llamas tú, chica sexy al fondo?

¿Cómo dices que te llamas tú, chico gay con excelente gusto para vestirse pero lleno de resentimientos que juzga como si a él nunca lo hubieran juzgado?

¿Cómo dices que te llamas tú, chico que duda de su sexualidad y que mira coquetamente al chico abiertamente gay y le asusta pero le gusta lo que está sintiendo?

¿Cómo dices que te llamas tú, señora que llevó un cuento lleno de erotismo reprimido, que le dió miedo, que le dió frío hablar de manos que la tocaban, de senos, de vaginas, de penetraciones, de lo que pudo ser relevante?

¿Cómo dicen que se llaman todos ustedes de los que no me acuerdo nada?

En serio, es mi primer día y llegué tarde.

martes, 22 de marzo de 2011

Decir adiós

El acto de decir adiós no es tan simple como parece, no es sólo levantar la palma de la mano, colocarla a una altura superior de nuestra cabeza, abrir los dedos de la mano como un sol y agitar ese sol con movimientos de izquierda a derecha a un ritmo constante durante un periodo de tiempo que comprende la distancia en la cual tardamos en desaparecer del rango visual del objeto de nuestro adiós.

Decir adiós es más complejo y es una acción totalmente independiente del manejo correcto de una mano veloz y agitable, lleva consigo una despersonalización de lo que se quiere, lleva la sensación del olvido y sobre todo, lleva un gran dilema moral porque se deja ir sin tener la certeza de que se verá volver.

No confundamos el adiós con el hola. El movimiento indicado para una correcta bienvenida a la distancia es con nuestra mano levantada sobre nuestra cabeza y todos los dedos de nuestra mano abiertos, el hola puede ser de dos tipos, el hola excitado que agita de izquierda a derecha la mano con rapidez y ansiedad, y el hola de ubicación, el que sirve sólo para indicar que estamos ahí y que se caracteriza por una casi inmovilidad de la palma de la mano.

La mano, la palma de la mano específicamente, es pieza fundamental en ambos ejercicios sociales del ser humano, al menos en cuanto a las regiones occidentales del mundo se refiere, ambos actos requieren de total concentración para poder ser considerados trascendentes y no sólo superficiales, aunque el decir adiós y el decir hola a personas con las cuales no se tiene una relación cercana, elimina por completo las creencias vistas anteriormente y se convierten en actos reflejos de civilidad y respeto tan importantes pero a la vez tan vacíos y sin alma, como abrirle la puerta a una persona o cederle el lugar a una mujer mayor en el camión.

Decir adiós. Dejar que se vayan las personas y agitar la mano en el aeropuerto, en la central de autobuses o en el tren. Decir adiós cuando el crucero se marcha. Decir adiós cuando no se tienen más palabras para decir. Decir adiós con la mano, con los ojos, con la boca, con un abrazo.
Decir hola igual pero al revés. Como una cámara en reversa que nos narra esos instantes que no nos damos cuenta que vivimos. Adelantar. Regresar. Despedirse. Saludarse. Hola. Adiós.