viernes, 10 de julio de 2009

el japonés

Traía una mancha de soya en la camisa, terrible mancha que me hizo pararme de la silla donde me encontraba e ir al baño a intentar desaparecer esa jodida mancha, esa  mancha que mandaba al carajo la camisa blanca que llevaba y que me hacía sentir tan seguro, pero ya no, ya una mancha me recordó que no era yo una camisa sino un tipo inseguro, desgraciadamente inseguro.

En el baño del exclusivo restaurante japonés donde me encontraba comiendo con amigos que aparentaban más de lo que eran y por eso yo los quería más, porque me gusta querer a la gente mentirosa, la gente honesta algunas veces me estresa, me obliga a mi mismo a ser honesto y en la mentira de los que aparentan, me refugio, me escondo y no soy yo mismo y me encanta no ser yo mismo, porque cuando no soy yo mismo puedo ser quien quiera.

Intentaba quitarme la mancha de soya cuando me ví al espejo y me dije..."como he cambiado cabron", eso pensé que me dije a mi mismo pero no, fue la voz del que estaba al lado mio en los lavabos que se refería a si mismo, sorprendido por la impresion de escuchar que mi voz interior no era mi voz exterior pero dandome cuenta de que no había sido yo el de la frase, le dirigí la mirada al tipo y él, sonriendome, me dijo hola.

Instintivamente pensé decirle "no soy gay", porque creo firmemente que los hombres no se saludan en el baño, no se cruzan miradas en el baño y mucho menos, las miradas que él me dirigía.

Salí del baño apresuradamente y lo que ví me dejó sin habla, sin aliento, sin no se qué me dejó pero debió de ser algo muy impresionante porque el único mesero que quedaba se me acercó y me sirvió una coca cola en un vaso y yo temblando comencé a llorar y no entendía nada como hoy no entiendo que carajos paso esa noche, la noche de la mancha de soya, del saludo en el baño, del mesero de la coca cola.

Me senté en el suelo de lo que quedaba del exclusivo restaurante japonés y me percaté de que todo estaba lleno de manchas de soya gigantescas que absorbian las mesas y la gente que me acompañaba, mis amigos mentirosos, se ahogaban en salsa oscura y el tipo que ví en el baño caminaba extremadamente lento y no llegaba a ninguna parte y yo, en el suelo, quise con todas mis fuerzas despertar.








jueves, 9 de julio de 2009

es lo que pensaba no


En los momentos en los cuales uno espera, confía, cree, es justo ahí cuando la red se protección se rompe, cuando las medidas de seguridas son insuficientes, cuando el altímetro marca error y los controles del avión no responden.
Y estalla todo, como fuegos artificiales en el cielo, como frutas tropicales en alguna animación de comercial de chicles o shampoos. Como corazones rojos en los sueños de alicia.
De los pedazos que quedan vamos a formar un collage y reiniciemos todo, demosle la oportunidad de volver a empezar y carguemosle la batería que tanta falta le hace.
"Creo que es momento para otra bomba de humo y batirme en retirada..." suena en mis audifonos y no comprendo nada.
Barcelona está cerca
muy.
y yo aquí con mi camisa nueva.

miércoles, 1 de julio de 2009

el tiempo

Desgarrados los ojos del león, él dejó de sufrir.

él solo, él mismo se desgarro los ojos cansado de ver el mundo tras la jaula y sentirlo enfermamente cerca y lejos, inaccesible, inalcanzable, llamandolo, retandolo, coqueteandole todos los días, todas las noches.

Hoy el león decidió ser un payaso, una caricatura de un león y abandonarse y dejarse arrastrar por lo que él considera su nueva vida de oscuridad ilimitada pero sin la locura que conlleva, el ver el mundo y no poderlo tocar.

El payaso mira al león convertido en un payaso y se enfurece y como un león saca al león de la jaula y lo monta y huyen ambos del circo que habitaron. Entristecidos payasos enfurecidos. 

Enfurecidos entristecidos payasos.

El maquillaje mancha el pelo del león y el olor grasoso se impregna y ambos se abrazan y olvidan las jaulas que habitaron y empiezan un viacrusis, su camino santo de redención de sus pecados, de busqueda de un sentido para su vida. Un payaso sin publico y un león sin selva.


domingo, 17 de mayo de 2009

batallas perdidas

Una consecutiva serie de batallas perdidas, de cristales que se rompen como corazones, de comerciales de perfumes que no me dicen nada, de noches de domingo que en algun momento serán solo rastros de nostalgia que me voy a llevar a todas partes en la bolsa izquierda de mi camisa, si, esa por motivos puramente emocionales.

En la derrota dicen que uno aprende más, pero entonces soy increiblemente listo y aun asi sigo perdiendo...quien entiende a los que escriben, yo por eso he dejado de leer, solo leo los recibos que llegan a mi casa, las ventanas del msn que me dicen que alguien está Ausente, pero que se que está ahi, leo tambien los resultados de la loteria en la que nunca apuesto y sobre todo, leo los ojos de quien está frente a mi (mujeres solamente, los ojos de los hombres me vienen valiendo un poquito de madre).

Acá entre nos- sonando en la rockola, yo sentado frente a una mexicanisima botella de tequila, un caballito, limones y sal suficiente para toda la noche y un celular que no va a volver a sonar nunca, ni de aqui pa allá, ni de allá pa acá. 

jueves, 14 de mayo de 2009

Legitimidad

Me quedé con las palabras congeladas en la garganta, fue una chingadera eso...de repente el frío más frío que comerte 35 halls de menta al mismo tiempo, me congeló la garganta y lo poco que alcancé a decir, un pequeño Te... cayó al suelo, haciendose pedazos al estrellarse y yo sorprendido y tú ni lo viste porque doblaste la esquina y yo ahí, con el hielo en la garganta, que feo en verdad.

Caen copos de horas por la ventana y los días suceden uno tras otro con la ligera variación de la ropa que llevo puesta, porque el tiempo esperando se repite, se repite, se repite, el tiempo esperando se repite.

El monitor de mi televisión me refleja mientras me cambio, no de nombre, ni de nada importante, solo de ropa, hoy una camiseta con dibujo y jeans, mañana camiseta con otro dibujo y otros jeans, pasado mañana, camiseta con dibujo y jeans. Soy como Homero Simpson y su guardaropa igual. Quien dijo que saliendo de la secundaria dejariamos de usar uniforme? el que lo dijo o lo pensó es un pendejo porque yo a donde vaya veo gente con uniforme, la cara uniformada de estupidez y en el mejor de los casos, tapabocas, benditos tapabocas.

Me marcho pero volveré...amenazo con volver, me voy a probar otros labios, pero en eso vendrás, cuando muera la tarde y entonces yo daré la media vuelta y me iré con el sol...






martes, 5 de mayo de 2009

al aire

Acomodar  mientras desacomodo sin orden específico este lugar que tanto te gustaba y que antes, mínimo, llenabas con tu prescencia extraña atraves del teléfono mientras yo, impresentablemente bien vestido, miraba por la ventana, las cadenas de la ciudad que avanzaban sin detenerse a ver las horas en el reloj de sol de la plaza mayor.

Suenan todos los ringtones de los teléfonos celulares de esta ciudad al mismo tiempo y de entre todos esos sonidos variados no suena el mio, no suena porque no me llamas y al escuchar que todos dicen Bueno...yo me quedo con lo que te diría calandome la garganta, pero aguantando como los machos.

Es triste si, pero de la tristeza tambien se aprende y mucho...aunque cambiaria todo ese aprendizaje por una estupidez feliz.

Te mando un abrazo por mail porque en persona no soy tan cálido, tengo los brazos débiles y abrazo mal, muy mal, es un mal que tengo desde niño, nunca me enseñaron a abrazar y por eso cuando juego fut y alguien mete un gol, no lo festejo con él porque me da pena que se den cuenta de que carezco del don del abrazo fácil y sincero.


adios



 


lunes, 4 de mayo de 2009

este país

No niego que mi relación con mi país es extraña, nos amamos y nos odiamos a la vez, yo lo amo cuando me recuerda en la voz de mi madre que soy de aquí, y el me odia cuando el calor es insoportable y desearia caminar por una fresca calle de Londres.

Pero lo amo más de lo que lo odio y no sólo cuando juega la Selección (a final de cuentas ya sabremos que aunque juguemos como nunca perderemos como siempre), lo amo por esas cosas que van con la mexicanidad, la solidaridad del que no tiene y da lo poco de lo que puede desprenderse, la sonrisa de los amigos, sincera y cálida que no tiene otra nación, la capacidad de reírse de las adversidades a los cinco minutos de que estas ocurren, pero sobre todo, el profundo amor y cariño que tenemos por esta extensión de tierra que se llama México.

Allá ellos que nos cierran las fronteras por un fenomeno que no estaba presupuestado.
Allá ellos y la ignorancia que nos culpa incluso fuera de casa.
Allá ellos que se dicen salvadores de sus naciones pero no dejan de ser racistas.
Allá ellos que no entienden lo que pasa y no quieren entenderlo.

Situaciones como este encierro forzoso me han hecho pensar, mientras cocino, leo, escribo o escucho musica en la azotea de mi departamento, lo mucho que quiero a este país que da la mano siempre que alguna nación lo necesita (Siempre que hay un temblor devastador, México envía a un grupo de heróes preparados para situaciones de esa índole, a buscar cuerpos y sobre todo, sobrevivientes, después del huracán katrina, México envió al ejercito con ayuda solidaria para los damnificados, cuando alguna nación necesita ayuda, México, como país y como reflejo de su gente, envía siempre lo que puede y lo que tiene)

Por eso, esta prueba de vida, esta prueba de Dios para todos los mexicanos, es sólo una cosa más, una raya más al tigre, una situación que nos hará más fuertes mañana y que le dirán al mundo que este país que conforma toda está maravillosa gente, es el mejor país del mundo, porque sólo aquel que es mexicano, sabe y entiende los contrastes que vivimos, las situaciones que pasamos y el futuro que nos depara.